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Episodio 1: Misterios y bolas de nieve

Todo comenzó un lindo día de verano, los píos cantaban y los aventureros se mataban felizmente. De repente un navío desconocido atracó en la bahía de Cania… dirigido por un capitán de fría mirada…Ardier era su nombre. Había atravesado el océano durante días para pedir ayuda a los Amaknienses.

«Mi noble galeón… ha destrozado los hielos de Frigost, ha afrontado las terribles olas del mar Kantil y ha atracado aquí en Amakna.»
¿Frigost? ¿No era esa isla misteriosa de la que se hablaba en las minas de Kéfriho? El capitán Ardier asiente y explica que estas tierras se encuentran lejos al noroeste, y que han sido golpeadas por una terrible maldición. Hace ya un siglo que un invierno eterno se ha apoderado de ellas y las ha separado del resto del mundo. Pero afortunadamente, luego de todos estos años, el capitán ha logrado trazar un camino para venir en busca de ayuda.

Conmovidos por su historia, los más valerosos héroes de Amakna decidieron ayudar a sus primos frigosteños. Ansiosos, montaron a bordo de la nave del capitán, atravesaron el Mar Kantil y no tardaron en desembarcar en el puerto congelado de Frigost.

Desde el mar Kantil a la alcaldesa Lario hay un solo paso…o casi. Y los aventureros se apuran para contemplar a la encantadora (pero fría) Lario, alcaldesa del encantador (pero no por eso menos frío) burgo de Frigost. Hablando en el nombre de todos los frigosteños, ella procede a explicarles la situación.

¿El conde Kontatrás? ¡Un nombre muy mencionado en los escritos de Kéfriho! ¿Entonces es él quien está detrás de todo esto? ¿Pero cómo es posible que un simple xelor pueda ser responsable de tal alteración climática? ¿Habrá entrado en las altas esferas meteorológicas?

El misterio se enreda como el pelo de un jalamut un día de mucho frío… ¡La única manera de saber la verdad con claridad, es encontrando al conde Kontatrás en persona! Pero no será nada fácil… los aventureros van a tener que armarse de coraje para no morir de miedo ante las criaturas sin piedad que habitan el continente de hielo