Capítulo 1: El nacimiento del Clan del Magik Riktus

El golpe del pepino sobre la sandía hueca marcó el punto final de una innovadora melodía, tan voluptuosa como pegadiza... o al menos eso es lo que pensaba Aguasto.


Por desgracia, cuando pasó el sombrero entre los presentes, no le echaron ni un pimiento.


"Al menos, la última vez nos tiraron tomates" señaló Tashuela cuando tomaron el camino que les alejaba de la taberna. "Así es como pude fabricarme mis tamboriles" añadió haciéndolos sonar con una nota a medio camino entre el 'do' y el 're' (los especialistas dirían que era un 'to').


"Cierto es que el espectáculo de hoy no dio fruto..." dijo Vaskes, y habría añadido algo un poco más trágico pero, en ese mismo instante, Dusoley, que había tirado al suelo sus maracaguacates, blandía su pepino gigante y se dirigía corriendo de vuelta a la taberna, mientras gritaba "¡Yo me cargo a todos estos idiotas! ¡Que no comprenden nuestro arte! ¡Me los voy a cargar a todos!"


Sus tres hermanos debieron utilizar toda su fuerza y su velocidad para lograr detenerlo.

Por aquel entonces, la "música de percusiones con verdura cruda" no estaba muy de moda en el Mundo de los Doce. Aquella tarde, a Aguasto, Tashuela, Vaskes y Dusoley no les quedaba sino reconocer que su última invención artística gustaba tan poco como el mimo; y eso hicieron, sentados en torno a un fuego al que pronto le faltaría leña.


"Somos unos visionarios, nuestro arte es vanguardista" analizaba Aguasto, "pero nuestro público no nos entiende, así que nos toca a nosotros dar el primer paso..."


Un súbito rugido lo interrumpió. Eran las tripas de Tashuela y en su vientre se clavaron todas las miradas.


"Tengo tanta hambre que... que hoy casi... casi me como mi alcachófono..." confesó antes de romper a llorar.


Los demás también tenían vacío el estómago, pero hacían todo lo posible por no mostrarlo. Así pues, Aguasto prosiguió con su historia, ignorando a su hermano:


"Esto no puede seguir así. Me apena decirlo, pero tenemos que adaptarnos a nuestra época. Y hoy día sólo hay una cosa que le interese a la gente..."


"¿Te refieres a los Dofus?" respondió Vaskes sorprendido.


"Más bien al modo de obtenerlos..." insinuó Aguasto. "Venga, ¿no lo veis?" añadió.


No, no lo veían. Pero Dusoley acabó por probar suerte: "La... ¿las peleas?"


"¡Exactamente hermanito! ¡Las peleas! ¿No os habéis dado cuenta? Sea cual sea el espectáculo que demos en la taberna, los clientes siempre se interesan más en las peleas del local ¡que en lo que suceda en el escenario!"


"Cierto" admitió Tashuela.


"Pero en serio crees que la gente apreciará por fin nuestro talento con espectáculos de... eh... ¿peleas? -Vaskes estaba dubitativo- "¿Piensas que pagarían por vernos?"


"¡Sin lugar a dudas! Porque nuestros espectáculos serían... ¡interactivos! Se acabó lo de andar pasando el sombrero entre las filas de espectadores silenciosos ¡iremos a servirnos directamente de los bolsillos de nuestros fans! IN-TER-AC-TI-VI-DAD ¡Esa es la clave del éxito!" dijo Aguasto, y dejándose llevar por el entusiasmo se levantó, cogió el bastón que habían utilizado para atizar las brasas y dibujó en el suelo algo que parecía una banana junto a un círculo. "Este será nuestro símbolo"


"Parece un cíclope que sonríe... como si tuviese un rictus en la boca" observó Vaskes.


Y así es como nació el Clan del Magik Riktus

Capítulo 2 :El Clan olvidado y su tesoro perdido

Durante varios meses, el Clan del Magik Riktus arrasó la región de Amakna llegando incluso a hacer sombra al de los Tymadores. Tal fue el éxito de su show, que muchos jóvenes, fans incondicionales del clan, perseguían a los cuatro hermanos e intentaban encontrarlos para rogarles que los aceptaran en el clan; y por mucho que los cuatro hermanos intentaran esconderse en los rincones más recónditos de la campiña, siempre había algún fan que los encontraba.
Así es como se acabó tomando la decisión de abrir las puertas del clan a todo el que quisiese. Bastaba con saber manejar el arco, la espada, el bastón o la varita, y con llevar puesto el traje marcado con el símbolo del Magik Riktus.

Los años fueron pasando y con ellos nació el rumor de que el clan, al agrandarse, no sólo había perfeccionado sus "técnicas de espectáculo" para convertirlas en auténticas técnicas de combate, sino que también había conseguido amasar una fortuna colosal de tanto aligerar los bolsillos de sus espectadores. Pero la súbita e inesperada desaparición de los cuatro fundadores hizo que todo esto se parase de golpe. De la obra de Aguasto, Tashuela, Vaskes y Dusoley sólo quedaba una horda de fans desamparados sin quehacer y un pedazo de pergamino que encerraba un enigma.

Durante siglos, nadie logró descifrar el mensaje que el pergamino llevaba escrito, pero a pesar de que el clan había abandonado sus actividades, sus miembros, que siguen escondidos entre los habitantes del Mundo de los Doce, todavía son legión. Se reconocen entre ellos mediante un código secreto, pero ya no se visten con el traje del clan y ninguna taberna o alberge acoge ahora sus espectáculos.
El Clan del Magik Rictus habría caído para siempre en el olvido de no haber sido por la reciente intervención de Yrucrem.

Yrucrem fue el primer fan que reclutaron los cuatro hermanos y, cuando éstos desaparecieron, pasó a ser su único heredero. Desesperado al ver como el clan se disolvía, tomó una decisión radical: tomó el pergamino bajo el brazo, atravesó la plaza mayor de Astrub y, sin pensárselo dos veces, lo clavó en un poste a la vista de todos gritando la divisa del Clan: "¡Choumasgouón!"

Desde entonces, todos los curiosos que allí se acercan pueden leer:



No te acerques al agua y come una manzana.

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Capítulo 3 :El tesoro encontrado y la fórmula mágica

Como consecuencia del gesto de Yrucrem, muchos aventureros decidieron empezar la búsqueda. El enigma se fue desvelando poco a poco a los más astutos, y los condujo hasta el guardián del tesoro escondido, quien no tardó en revelar su secreto. En realidad se trataba de una fórmula: la fórmula de la técnica secreta de los cuatro hermanos, la misma que les sirvió para aligerar las pesadas bolsas de los espectadores con la maestría que refleja su leyenda... En cuanto fue leída, la fórmula se disipó en el aire y se extendió por todo el Mundo de los Doce, hasta que se disipó por completo. Así todo, durante unos pocos días, los ladrones, caza-tesoros y otros buscavidas vieron cómo la mayoría de sus empresas fueron coronadas por un éxito sin precedentes.

Y luego, la vida retomó su curso en Amakna; rodeada de su dosis normal de magia y sorpresas...
A pesar de todo, el evento tuvo una gran consecuencia para el Clan del Magik Riktus, que aprovechó su tremendo aumento de popularidad para volver a subir a los escenarios y multiplicar sus espectáculos por todo el Mundo de los Doce. Lejos quedó ya el tiempo en que se refugiaban en la Feria del Trool, lugar que Parissil Trool, compañera de Yrucrem, creó para darles cobijo...

Aventureros, ¡cuidad de vuestros kamas!

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