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El ilustre y no menos burlesco artesano Yamato, injustamente despreciado por llevar un arco ridículo, fue el primero en atreverse a encantar un amuleto con tantos efectos, lo cual se llevaba décadas diciendo que era imposible.
Hecha con el oro más fino extraído de los cuernos de Jalamut Real, esta alianza tocará seguro el corazón de aquel que sepa apreciar en su justo valor los esfuerzos necesarios para su creación.
Santy era un cazaprimas muy famoso en la provincia de Amakna, no había reto o concurso que le resistiera. Incluso había fundado un gremio con sus compañeros Fakas, Jami y Adnokana llamado «Remolkamadrina». Desafortunadamente, se disolvió unos meses más tarde... dentro de un barril de cerveza. Esto fue lo único que quedó de ellos.
Este anillo es insoportable por dos razones: su olor a jalamut mojado y su pelo que no dejará de hacerte cosquillas entre los dedos. Si no quieres que te dejen, no se lo regales a tu amado.
Titud era un humilde zapatero anutrof, todavía más pequeño que un xelor. Dicen que ha creado estas sandalias para conseguir por fin besar a su dulcinea, una aniripsa lisiada sin piernas, pero eso no siendo suficiente, ha tenido que conformarse con no besarla de pie.
El Solomonk era el sombrero de un viejo jefe de una tribu pandawa experto en pócimas laxativas. A menudo, los pandawas estaban obligados a probar ellos mismos los efectos de sus pócimas y por eso utilizaban este sombrero que aunque no les favorecía mucho por lo menos resultaba ser un buen orinal.
Si la arrastras por la nieve correctamente, dejarás unas marcas de cuernos que podrán asustar a los monstruos más débiles. Sin embargo no engañarás al Jalamut Real, que enrabiará al verlo y se lanzara en busca de ti.