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[Historial] El éxito de la diosa Pandawa y El diario de la vampyra Anerice

Por NELSON-MAGNO - ANTIGUO ABONADO - 07 de Junio de 2014 15:39:16

¡Hola a todos! cool

En este nuevo tema pueden ver el relato del Mago de Zo (hermano de Ontoral Zo) sobre cómo la Diosa Pandawa se convirtió en una divinidad muy venerada. Esta historia es como del año 2007-2010, quizás es por ello que este relato diverge un poco de la descripción que da el libro dentro del templo Pandawa sobre su diosa.

También encontrarán una historia de una vampiro de la cual nunca había escuchado o leído. Quizás no sea canon pero es entretenida xD

Buena lectura laugh


La Diosa Pandawa


El Mago de Zo seguía su perpetua exploración del Mundo de los Doce. Entre dos tisanas traídas de tierras lejanas, y luego de algunos paseos en dimensiones parelelas. Zo ha puesto sus chanclas sobre la isla de Pandala. Dentro de la taberna de la villa del mismo nombre, se deleita con una leche de bambuto como un perfecto ejemplar de la célebre guía turística “Viajar sin perder el norte” de Arpañagrobis. Este pensaba publicar sus notas sobre la diosa de los Pandawas, cuando Bardadeubalawan el comediante entona uno de sus cantos que contenía el secreto.

-Tu pelaje está dulce, hueles mucho a bambú. ¡En tus brazos, abrigados y sedosos a la vez, todo es tranquilo, todo es posible!
- ¡Noble juglar! ¿Estás seguro que ESO es una oda a la diosa? ¡Haces congelar mi leche y eso me disgusta mucho!

Un joven buen mozo se había levantado moviendo ruidosamente su asiento. En seguida, el silencio poseyó la taberna, la cual de hecho estaba abarrotada - llovía fuera, y los pandawas detestan el agua. El ambiente se electrificó de repente. Esto hormigueaba hasta en la punta de los dedos... Señal discreta, pero que no engañó al Mago de Zo. El aire se había llenado de magia que pedía ser canalizada mediante un combate. En cuanto al guerrero, estaba dispuesto a desahogar su exasperación sobre el primero que llegase. Era un discípulo Pandawashu, y no de los novatos a juzgar por su cinturón de brocado: ¡Un Yondanwa, el grado más elevado que puede alcanzar un Pandawashuka!



Blingbling, dos acordes penosos le saca a su mandolina, y el juglar reanuda la cancioncilla:

- “¡Tráiganme los frascos, tráiganme las cañas de cerveza!

¡Qué los brindis suenen!
Por el hacha grande de mi hacha,
Por todo lo que se arrecha,
Diosa Pandawa inspirame,
El arte de contar, el arte de golpear,
¡Sólo hay una única manera!”

- ¡Ya lo pediste, pedazo de rimas!

Y, en una maniobra fugaz, que hizo flotar los faldones de su túnica y puso a mejor vista su cinturón de brocado de tanto valor, el pandawashuka tomó la postura del hechizo Pandatak. La audiencia estaba muda, el juglar también. El pandawashuka probó el efecto producido por sus palabras y clamó con un tono amenazante:

- ¡Qué se estalle sobre ti la furia de nuestros ancestros pandawas! ¡Ven a mí Pandatak!

Es en ese momento en el que el Mago de Zo decide saltar sobre una mesa, tan diestramente como le permitían su toga y sus chanclas.

- Un consejo jovencito. Modera tu payasería que te sale la lengua. Me calientas las orejas que andan en busca de un verdadero artista.

Los pandawas de la audiencia vacilan entre la estupefacción y el enojo. Una cosa era seguro: un viejo que se la jugaba por unos poetas desaparecidos, no todos los días se veía tal ocasión en el pueblo. El erudito respondió:

-Y no dejaré que nadie diga que el hechizo Pandatak consiste en invocar vuestros ancestros. No tiene nada que ver.

Bardadeubalawan, pasmado, se lanzó de nuevo sobre su mandolina. ¡Bling y otra vez bling!

- Tú, el músiko, calma tu calentura y te esperas que acabe. En cuanto a todos ustedes, se sientan allí, se calman allí y escuchen al Mago de Zo.

Ax remangó su toga hasta su - debajo de la rodilla, estilo hakama, con el fin de darlo todo. Ajustó sus antiparras y habló con una voz alta y clara.

- De verdad, la magia pandawiana es bastante poco conocida. Tienen mucha suerte de toparse con alguien de mi rango para contarles un poco sobre ello. En efecto, la diosa Pandawa es la última en llegar al panteón. La isla de Pandala se abrió al mundo después de un largo período de autarquía…

Surgen cuchicheos entre la muchedumbre: " ¿cómo? ¿kisawea? ¿Dónde hay un león marino? " El Mago, él, no se veía influenciado por la exasperación en su auditorio así que retomó por su propia inspiración.

- Hasta entonces, la isla estaba preservada del tumulto exterior y la diosa no tenía que rendirle cuentas a otros dioses; plenamente se satisfacía con el culto que le consagraban sus fieles. ¿Y quiénes son sus fieles?

-¿Esto… nosotros? Se atrevió a decir tímidamente el pandawashuka.

- Exacto. ¡Ustedes, la gente que se hace llamar Pandawas!



El mago añade:

- ¡Toda la población de vuestra isla está consagrada al culto de una sola diosa! Cuando se piensa en que otros dioses deben repartirse el resto de almas en un jala-y-empuja… ¡Es un lujo increíble! ¿Cómo consiguió esta diosa tal proeza?
- ¿Ah sí, cómo? Dijo apresuradamente Bardadeubalawan, quien también, fue cautivado por el relato del Mago, totalmente como tú, querido lector.

- En esa época, la diosa no era más que una Divinidad menor, ella todavía se rebuscaba… Todas las cosas demasiado demasiado buenas y las más llamativas fueron ya habían sido tomadas: ¿la valentía? Yopuka. ¿Descubrir tesoros? Anutrof. ¿Amaestrar bichos? Osamodas. Había intentado de buena fe en hacerse la diosa de la rebanada de pan que tiene buena pinta, pero sin éxito. No era para nada una buena fortaleza.

Un día que estaba triste, paseando erró en la plantación de bambú, como una simple forma etérea, entre las divinidades menores. Se sentó en un bambú y vino el llanto. ¿Cómo decirlo? Sus llantos, eran como una canción. No, una querella más bien. ¡Y la diosa cantaba tan mal, y sus declaraciones eran tan agrias y tan amargas que dentro de los bambúes a su alrededor, la leche fermentó de un momento a otro!



Naturalmente, un pandawa no pudo evitar probar un poco de este brebaje. Y fue allí que paf: ¡el pandawa abrió de par en par su tercer ojo y la vio, a ella, la divinidad menor ignorada hasta entonces! Le llamó diosa Pandawa, se revolcó sobre la tierra, luego se inmovilizó, extasiada. La diosa concluyó que la leche fermentada había devuelto los sesos (el cerebro) a aquellos audaces que se habían arriesgado a beberlo. Pero así como los bebedores parecían apreciarla. Era ESA la idea: bañar los cerebros de criaturas crédulas en el zumo fermentado y hacerse pasar por una diosa de primer orden. ¡Sin necesidad de profetas cuando se tiene semejante atrayente! La diosa desentonaba y la leche fermentaba. Los pandawas eran cada vez más numerosos para emborracharse a punta de esta leche. ¡El culto de la Jarra de Pandawa había nacido!

- ¿Pero y qué hay del Pandatak? ¿Y nuestros antepasados? Preguntó el Pandawashuka.

-A eso voy…

Todos ustedes saben que a la diosa le encanta embriagar a los bellos y jóvenes pandawas musculosos. ¡Después de algunas botellas, se les aparece y les muestra el séptimo cielo! (Miradas dejadas estupefacto en la asistencia). ¡Ah bueno, cuando usted lanza el hechizo Pandatak, son los mismos pandawas que ustedes balancean a la cara de su adversario! Solamente, tienen un poco de panza - demasiada leche, eso no es bueno para mantener la línea. Además, no están contentos del todo (no olviden que acaban de bajar del séptimo cielo). Cuando ustedes utilizan el hechizo pandatak, la diosa saca provecho de eso para echar a sus gorditos. ¿Pensaban en una cosa más magistral, algo como que son sus "grandes ancestros"? Se equivocan. Pues ya escucharon, ya lo saben todo. En resumen, la diosa pandawa, es a pesar de todo la más bella embrolladora con la que cuenta el mundo de los Doce.”

Así es como vacaciones del Mago de Zo tomaron un giro inesperado. Se había suscrito a un viaje a Pandala todo incluido, pero aún no había probado "los deliciosos baños en las fuentes calientes pandawïanas " indicadas en el folleto. Este olvido fue reparado sobre el instante. El Mago fue echado desde lo alto del puente de Pandala por la muchedumbre de pandawas enfurecidos. Un modo totalmente simple y en resumidas cuentas bastante pulido de hacerle entender de jamás volver a poner sus pies en su isla.



Por Fullcanelli.





Diario de Anerice Shushess
(Nota: Fuente. Su nombre traduce algo así como Fab’huritesssa Anerice. Shushu = Fab'huritu)



La noche cae sobre la ciudad, el horizonte está coronado de rayos púrpuras que disminuyen la vista de ojo desnudo. La luna ya está allí, se supone. Su hora viene, ella se impacienta. Yo espero tranquilamente, pensativa como cada tarde (noche), en la sombra de este balcón cargado de vid (viña), sentada en el mármol frío de la balaustrada. Está próxima la hora del desayuno. Mis recuerdos son cada vez más y más confusos con el transcurso de los años, y el hambre me embrolla el espíritu. Me recuerdo en otras épocas, como a través de un velo rojo.

Tengo cuatro años. Caí jugando en el patio del castillo. Me hice un arañazo el brazo y lloro. Mamá me levanta y me consuela, me promete un chupete para hacerme olvidar el dolor. Lamo la sangre mientras que va a traer la golosina del enorme jarrón. Seca mis lágrimas sonriendo y en mi boca se mezclan el sabor de la sangre y de la cereza. Sabe bien.
Tengo quince años. La mujer de la limpieza encontró sangre sobre mi línea y le contó de eso a Mamá. Me espero por la inminente disputa, pero esta me da un gran abrazo con una pequeña lágrima llamándome su "gran hija". Me dice que desde ahora tengo el derecho a llevar a vestidos negras, las cintas rojas en en cabello y a ir a bailar. ¡Estupendo!

Tengo dieciocho años. Mi pretendiente, Lestarte, subió al balcón, mientras que mis padres dormían, para declamarme poemas de amor, y más por el estilo. Lo beso tan pasionalmenteen el cuello que le dejo un pequeño chupetón muy rojo. En este momento allí, cae de rodillas y me tiende un diamante enorme pidiéndome casarse con él. Si lo hubiera sabido, lo hubiese mordido más fuerte, posiblemente hubiese obtenido un collar de brillantes diamantes.

Tengo dieciocho años todavía. Para nuestro viaje de novios, Lestarte nos ofreció un crucero sobre el barco más bello del mundo, El Tic-tac-tic. El ingeniero Xelor que fue su inventor nos hizo visitar la sala de mecanismos, impresionante. Cada noche, una orquesta toca en el imponente salón de baile. Lestarte me dice que tiene una sorpresa para mí: es un vestido magnífico para ir a bailar. Un vestido de seda roja sombría, con piedras preciosas a manera de adornos, curiosas piedras resplandecientes que parecen animarse a veces...

A partir de allí, mis recuerdos son cada vez más vagos... Me acuerdo muy vagamente del naufragio. Pude subir en un bote con una veintena de otras personas. Hacía frío, deambulamos toda la noche. Nadie venía. Supe sólo mucho más tarde que el diluvio había recubierto una gran parte de la región, millares de gente ahogada. Me acuerdo justo de la lluvia helada, de la angustia, y las piedras sobre mi vestido que centelleaban bajo las estrellas y que parecían calientes al tacto. Y todavía escucho esas voces que me decían "Debes vivir.... Muérdelos... Vacíalos de su calor hasta la última gota..." Cuando los socorristas finalmente llegaron, yo era la única superviviente.

Hoy, tengo mil años y pico. Aún luzco y tengo la juventud de esa noche de baile. Las piedras de mi vestido brillan con el mismo fuego cuando la luna se eleva. Ellas aún me hablan y me dicen que es la hora de buscar a un jinete para la noche. Desde hace siglos, mi vida es un paseo largo y nocturno en los callejones plenos de gente joven por probar. Soy Anerice Shushess y soy una dama Vampyro. Nadie puede detenerme.



Análisis

En este texto, podemos ver la evolución del carácter de la que sería seguramente la dama Vampyro más grande que jamás se ha conocido. ¿Será que sí? Sí, esta libreta que encontré en una cripta pertenece a Anerice Shushess que escribe allí la historia de su vida, no dice el año pero sí el número del siglo. Osea que ella tiene más de mil años, sin embargo, nuestro mundo tiene sólo 600 años, ¿cómo explicarlo? Pues bueno, de la misma manera que se explica la llegada de N a Kefriho, o recientemente, a la escritura de estas líneas, los viajes de dimensiones y las fallas temporales permitidas y abiertas gracias a las Ogrinas, un nuevo elemento recientemente descubierto.

¿Por qué el término Shushess? Esto no es muy claro, pero observamos hacia el fin del texto una alusión más o menos clara a un Shushu. Los famosos adornos, piedras preciosas del vestido de seda roja ofrecido por su pretendiente Lestarte. Dama Vampyro poseída por un Shushu de Rushu, Anerice es apodada la Shushess.



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Interesante, bastante interesante, gracias por el aporte.. curioso lo de pandatak.

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Jaja, yo siempre pense que el pandatak era el mismo panda haciendo un tipo movimiento de karate.

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