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[RP]Magna Deceptio.

Por ElDengue - ANTIGUO ABONADO - 23 de Febrero de 2014 03:08:38
Buenas. Quizás algunos me reconocen y otros no, y los que tal vez lo hagan se estarán preguntando algo peculiar...
Para aquellos que si me reconocen, he pensado bastante sobre mi anterior entrada a los Roleplay con la anterior historia, y he decidido que, para adquirir los ánimosy la capacidad suficiente como para seguirla, mejor comienzo con otra en la que sienta empatía por los personajes, algo un poco más simple, que espero que disfruten. Y las incógnitas, como siempre digo, serán aclaradas.

Para los que no, sáltense todo lo que dije y vayan directo debajo del prologo. Abierto a consejos y críticas bien duras.

Prólogo.

-30…30…30…-

-Monedas…Monedas…Monedas-

-...de plata...-

La bolsa color crema flotaba en el viento, mientras en el suelo frío y oscuro se veían 1, 2, 5, 20, 30 monedas de plata con la cara de un desconocido.

-Un valor inútil, ¿o lo será? ¿Qué tan importante son 30 monedas de plata?- Alegó una sombra.

-¡Para nada!Si apenas un pedazo de muslo de jalató te conseguís.- Reía otra.

-Bueno, al parecer, para algunos, valen lo suficiente como para llevar el mundo a la destrucción.- Respondió una voz femenina.

-¿Te crees esa mierda de Ju…?- Fue interrumpido por el sonido de una puerta al romperse.

Las monedas se llenaban con el pútrido lodo en donde se cernían, llegando a inundarse más de tierra y agua de lluvia. Una oscura noche a la luna llena.

-¡Mierda!-Tomó un arma blanca de pequeño tamaño.- ¡Escóndanse, quizás hayan sido esos malditos solda…!-Su cabeza fue volada en un segundo, precedido por el estruendo de un disparo pesado.

Y una manolas recogía…

-¡Noo…!-Entró en pánico.- ¡Tengo que sa…!- Un segundo hoyo, en su pecho, mientras caía en lágrimas sin vida.

Una, por una.

-¡Tú…!-Rápidamente,escogió una bastón con una cuchilla delante. -¡PELEA COMO UN HOMBRE!

Hasta no quedar ninguna fuera de la sucia bolsa.

-Pensé que los hombres no pueden pelear contra mujeres.- Salió una figura semidesnuda y herida desde las sombras.

-¿Así que se te acabaron las balas, imbécil?-Decía confiada.

-Sí.-Guardó su pistola.-Estoy con las manos desnudas y tú, con tu consolador gigante.-Reía mientras alzaba las manos, entusiasmado.

A la pequeña luz de bombilla encima de sus cabezas, se mostraba un cuerpo tonificado con una incontable cantidad de cicatrices, de piel clara y pantalones bombachos oscuros, dotados de unos cinturones de fuerza, terminados en candados pegados o broches para amarrar. Andaba encuero por arriba, demostrando sus cicatrices,pero con una serie de cinturones por su torso como una H y guantes oscuros,provistos de los mismos cinturones.

Calvo, con barba tipo candado y tatuajes tribales en su cabeza. Rasgos finos con ojos grisáceos. Parecía sacado del manicomio de la Fab´hugruta.

-Veamos si te entra bien por el culo…-

La figura femenina se abalanzó rápidamente hacia el corazón del inmóvil enemigo, quien parecía aterrado por su muerte inminente.

-Una lanza…-Agarro el arma justo antes de que le tocara la piel, neutralizándola completamente.-No la sabes usar muy bien, déjame que te enseñe.

En un movimiento circular, le arrancó el arma de las manos y la golpeo brutalmente con la parte baja en el costado derecho, seguido de uno golpes directos al pecho, estómago y cara repetidas veces, hasta que la sangre comenzó a brotar por su boca y cayó al suelo magullada.

El atacante,se le abalanzó encima y comenzó a darle puñetazos brutales hacia su cara,partiendo su cara aun más si es posible, hasta dejarla casi al borde de la muerte, aun ante sus gritos de ayuda y clemencia. Al finalizar, el atacante puso su zona de la entrepierna encima de su boca.

-Estarás pensando, ¿Qué fue eso? ¿No dijiste que los hombres no golpeaban a las mujeres?Bueno, por tu actitud he de pensar que eres parcialmente feminista, de esas que piden derechos igualitarios a los hombres. Creo que esta en tu derecho sufrir como un bandido varón.- Alegaba mientras asfixiaba a la bandida hasta la desesperación.

-¡Oh, te ahogas, lo siento!- Se levantó lentamente, mientras subía la lanza del piso.- ¿Sabes?Conocí a un hombre que siempre llevaba una lanza consigo. Era tremendamente bueno con ella, y mejor aun, compartimos en mismo nombre, pero no por completo.-

Con la lanza en mano, agarró a la bandida por sus cabellos castaños a rastras por el pequeño escondite, hasta una pared con grilletes a la que ató en forma de cruz, con las piernas abiertas.

-¿Quieres saber su nombre?- Solo le respondían gemidos de dolor y angustia.- Se llamaba Tadeo, muy famoso el hombre, así como mis demás excompañeros que me andan buscando. No soy muy querido por estas moneditas.- Le mostró una bolsa pequeña y llena hasta el tope.- De plata, son 30, por ese valor le vendí a Rushu esta porquería de mundo.-

Reía mientras posicionaba la lanza por debajo de la entrepierna de la bandida, quien desesperadamente se movía y negaba con la cabeza, aunque esto le produjera aun más dolor.

-Shhhhh, no voy a clavarte esto por tu entrepierna. ¿Estás loca? ¡Solo bromeo!- Reía mientras alejaba la lanza de ella.- Tranquilízate, solo quiero esconderme aquí en un momento.

-¿¡Entonces…por quee…!?-Logró decir con su dolor por medio.

-Porque se me pego mi maldita gana.-Sonreía mientras sacaba la pistola de su bolsillo,ante la sorpresa de la bandida.- Sí, mentí.

El sonido del disparo fue ahogado por las paredes del escondite, ubicado en alguna parte de las llanuras de Cania, una fría y lluviosa noche. La sangre fue salpicada en la pared, los cuerpos muertos en el recinto, la mujer encadenada sin cabeza…

-Y ahora…- E lcuerpo de la bandida, ahora con una lanza que la atraviesa de arriba abajo, se le parecía más a un puerco gigante para comer que a una persona.- No es que nosotros seamos personas, como quien dice.-

Al terminar,inició una especie de fogata con dos palos en forma de Y incrustados a cada lado de la misma, en los que puso a la bandida muerte a hornearse por el intenso calor, producido por una explosión controlada sobre unas ramillas más pequeñas, que estaban en una especie de cofre. El olor putrefacto del lugar no tardo en notarse, pero este llevaba una máscara de gas mientras cocinaba el cuerpo, silbando una especie de canción mal escrita, como el chirrido de un animal.

Tras un largo tiempo, que se hacía aun más eterno con aquel molesto tarareo, arrancó un pedazo del cadáver y se lo devoró con rapidez. Así le siguieron los otros, sin paciencia alguna. Huesos y piel rostizada volaban por los aires, cuyo olor atrajo un peculiar culebrón desde las oscuras llanuras. El escurridizo animal comenzó a devorar los restos ante la ignorancia del psicópata, hasta que este se dio cuenta.

-¡Hey, tu! ¿Qué haces aquí? ¿Comiéndote las sobras de un depredador, carroña?-

Sin respuesta.

-¡A ti es que te hablo, responde maldita culebra sarnosa!-

Sin respuesta. El culebrón seguía devorando los desperdicios que pronto se le acababan.

-¡HA! Ahora que no hay desperdicios, me harás…!- El animal siguió su zigzagueante recorrido hacia otra parte del escondite.

-Maldito animal…- Sacó una de sus cuchillas, cuando se percató de que el culebrón prosiguió a engullir los cuerpos de los demás bandidos, lo que lo conmovió.

-Por mí…-Se conmovió como colegiala sin razón alguna.- Bueno, me rindo, te diré quien soy por ayudarme a acabar con los desperdicios…-

Sin respuesta.

-Pero, ¿Cómo te llamas, primero?, ¿Sassy, Midna, Rossa, Puta?-

Siguió sin responder.

-¿No tienes?Bien, te llamaré Satán. Me llamó…- Un poderoso estruendo interrumpió las palabras del psicópata, el cual, enojado, se paró del suelo y se dirigió hacia la puerta por donde entro.- Ya me encontraron… Satán, ven conmigo, te necesito bebé…

Agarró al culebrón cerca de la cabeza, quien comenzó a morderle la mano, pero esta estaba cubierta su guante ensangrentado.

-Deja los besos para después…-Le respondió al sentir leves mordiscos en su mano izquierda.- Tenemos a un viejo maricón de visita…

Las nubes dominaban el cielo nocturno de las llanuras de Cania, un ambiente hostil y peligroso por la tormenta que se cernía. Los truenos se hacían cada vez más vigorosos y ruidosos mientras la lluvia incrementaba, limitando incluso la vista con la pequeña neblina.

-¡OHEEEEEEEEE!¡SANTIAGO EL QUE LO TIENE PEQUEÑO! ¡¿Dónde estaaaaas!?-Grito a puro pulmón,tragando agua por su boca.

A pocos segundos, cuando se preparaba para gritar de nuevo, una maza gigantesca apareció ante sus ojos, casi arrancándole la cabeza de un golpe. Este los esquivo doblándose hacia atrás, con lo que los ataques siguieron produciéndose por una sombra gigantesca y fornida.

Golpe,esquiva, golpe, esquiva. Los movimientos del psicópata parecían como una danza ante cada golpe con olor a venganza que trataba de aplastarlo. Tras unos segundos, un golpe transversal logro pegarle duramente hasta arrojarlo hacia una roca.

-No te ve sen buena forma, maldito traidor.- Decía la voz masculina profunda y enojada.

-¿Alguna vez lo estuve?-Reía mientras se mostraba sin ningún daño.- A veces una buena ¨remisión¨le puede salvar el pellejo a un Tymador.

-¿Pellejo?¿Crees que un maldito como tu tiene tal cosa como un “pellejo”? –Su enojo incrementaba palpablemente.- Lo que le hiciste al mundo, a nuestro Salvador… ¡Morirás empalado en una maldita cruz!

-¡WOW! Cálmate,creía que matar estaba contra la Ley de El…-Alegaba irónicamente.- ¿O quieres venir a la Fab´hugruta conmigo, Santiago El Feo?

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Rasfu Apul: Hombre gigantesco, 2.5 metros de altura, de gran fuerza y grosor. Viste con unas mantas marrones, como si se tratase de un monje, y lleva consigo una maza de 2 metros en su mano izquierda. Lleva abundante barba y pelo largo y rizado color castaño, rasgos fuertes y toscos. Así mismo, su bastón y ojos son marrones.

Alías:Santiago el de Alfeo.
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-Ni te atrevas a sermonearme, Iscariote.-
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Interesante, me confundí un poco con el principio, pues lo tuve que releer unas 3 veces, pero tienes buen material, y como siempre, tu escritura es buena, además de que tu trama me gusta, una sola duda, ¿por qué dejaste de escribir Dei Electionem? esperaré por más.

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Es bueno saber que sigues haciendo lo que te gusta hacer (?).

El titulo me recuerda a una antigua conversación, así que me sorprendió mucho. Pasaba de casualidad, y mira lo que encuentro.

Esta bastante bien este nuevo comienzo, algo ambiguo eso si, se logra confundir algo de vez en cuando, aunque nada que una relectura no pueda arreglar.

No has dado muchos datos de que va a ir la historia, pero se ve bien, espero que la continúes.

Saludos.

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Dire 3 cosas

1-No entendi D:

2- reduce las palabras groseras

3- no entendi si la historia es de dofus o de la creacion del mundo o yo que se quien me ayuda? :wacko: 

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Gran y largo tiempo, tuve que pensar mucho en muchas cosas para un solo capítulo... pero aquí esta, hecho con bastante empeño.

Saricox: Gracias, pero la razón de Dei Electionem es que caí en un pecado que un escritor no se puede dar... tener demasiado favoritismo en pocos personajes y no tener el deseo de escribir y darle profundidad a otros importantes. Supongo que entenderás.

Amfk: Use el mismo título pero no la misma historia. ¿Recuerdas cuando dije que tenia la idea de una historia incluso Más lejana? Es sta.

Darkhojomai:
Se entenderá todo con el paso de los caps, no creo que vaya a reducir palabras groseras pues no es real hacer narración de hadas o niños en este tipo de historia, y ya sabrás de que tipo es.

Prima Ecclesia.

Monumento de Historia.Monumento de Grandeza. Monumento de Ingenio. Patrimonio de una nueva y muy arraigada cultura. El pináculo de la estructura Steamer se yergue sobre la antigua ciudad de Sufokia como las mismas escaleras hacia el Cielo. Un conglomerado de edificios finamente talladas y creados, cuyo alto se extiende cientos de metros hacia las nubes,como un palacio dorado cuyo brillo e imponencia no tiene fin.

Como un edificio rectangular,gigantesco, con kilómetros de infraestructura y jardínes, su majestuosidad se acentúa con la gran cúpula central. Formada por minerales desde el bronce y elacero hasta el más fino de los rubíes, pasando por el oro, la plata y el aluminio, la maravilla pareciera estar viva por la red de tubos y engranajes que ella habita, para controlar la mismísima ciudad que se posa ante sus pies,cuya importancia no se le aleja a la Prima Ecclesia.

En la punta de este palacio,en una punta bien fortificado, como si se tratase torre, resta y se encuentran los hombres más importantes de la ciudad, y más allá, de casi el mundo de los 12 entero. Algunos de ellos fuera, otros por llegar y otros ya presentes. A estos, cuyo valor, poder y fama le valieron un espacio en la memoria de su gente, su pueblo, los Hijos los han escogido como los magnates y guardianes de su nuevo Imperio, así como el mismo Salvador.

"Los 12 Apóstoles"

-Llego uno de sus compañeros, señor.- Llamó un voz educada desde el marco de una puerta abierta, una estancia llena de luz.

-¿Cuántos de nosotros hay en la Sala Principal?- Pregunto una voz envejecida.

-Hasta ahora, solo 2 han recibido nuestro llamado. Tengo comunicado que los demás se encuentran en misiones de protección, control y eliminación...-

-Entendido, puede retirarse.-Le ordenó mientras se paraba de su asiento, que le daba una vista completa a la ciudad de los Hijos.

-Con su permiso, su Santidad Pedro.-

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Zardonov Magnus: Hombre Steamer envejecido, complexión débil y semi-encorvada. Viste con unos ropajes dorados y holgados, exhibiendo gran cantidad de simbología de los Hijos. Lleva un bastón alargado en la mano izquierda, y un libro de parábolas en su mano derecha.Cuelga de su cuello una llave de piedra grisácea.

Alías: San Pedro.
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El envejecido caminaba lentamente por los pasillos de la torre principal, altamente decorados y con pinturas representativas del pasado, lo cual le hizo recordar una vez más.Recordó la salvación, el amor, la amistad y la humildad que alguna vez sintió.Y como todo se vino abajo en un solo día.

Tras abrir una puerta dorada,se vio en una sala espaciosa, vacía de muebles, solo con las paredes y la simbología grisácea en las paredes. En la misma sala, se encontraban 3 personas esperándolo. Bueno, uno de ellos no tanto.

-Un gusto volver a verlo,hermano. Le gustará saber que los números de los Hijos siguen aumentando, así como sus ingresos.- Anotó un hombre de aspecto joven y angelical en tono español, mientras escribía y replegaba sus majestuosas alas.

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Miguel Del Socorro: Hombre, Aniripsa joven de complexión suave y promedio, al igual que su estatura (1.6 metros). Viste con ropas grandes de colores fríos (Azul, morado y blanco) esparcidos por sus pantalones y camisa de forma irregular. Lleva el pelo blanco, laceo y blanco,como su piel. Rasgos mediterráneos con los ojos blancos, debido a su ceguera física. Lleva consigo un libro rayado y roto.

Alías: San Mateo.
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-El placer es mío, San Mateo.Las islas del Mar Rano no pueden tener a mejor contador que usted.- Le alagó el Steamer.- Siento siles fue difícil agarrar a este pecador…-

-Para nada, como cualquier bestia alejada del testimonio de nuestra Fe, es domable… y hasta comestible.-Saltó un Osamodas con rasgos de Quimera, mientras agarraba el cuello del encapuchado arrodillado.

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Dion LeBest: Hombre, Osamodas maduro de complexión gruesa y levemente amorfa, conteniendo gran cantidad de músculos debajo de su piel híbrida. De estatura 1.9 metros, viste solo con un taparrabos inmensos de color blanco, sucios por el lodo y el polvo. Tiene rasgos marcados de animales, como si se tratase de una quimera, con una melena blanca rodeándole el cuello y colmillos de león, piel de serpiente así como su elasticidad muscular, alas de dragón junto a sus cuernos, y músculos de cabra adornados por tatuajes tribales que terminan en su cola con aguijón de escorpión. Tiene una única pluma en el centro del pecho y normalmente se le ve con un cáliz roto en la mano.

Alías: San Juan.
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-Lo interesante es que, aun cuando todo sus compañeros me atacaron, el no opuso resistencia…-Olía al encapuchado muy de cerca.- Como si pensara saltar de la nada con la daga que lleva en la bota, o usara la pólvora en su mano para crear una distracción.

-Tampoco es que sea mala idea…-Replicó Miguel.- No es como si tenga otra opción, y Pedro es muy débil sin su “bendición”, sin ofender…- Alzaba las manos con falsa inocencia.

-Esperen, dejemos que hable antes de que intente algo.- Le daba la palabra el Steamer.

-… El hombre a quien buscan…ya se encuentra en los Campos de Cania… su-su-s ubicación no la conozco-o…-Respondía el hombre tartamudeando.

-¡Qué bien! Significa que los Santiagos deben de haberlo encontrado, al fin todo esto terminará…- Saltó Miguel.

-No creo, Alfeo y el Mayor podrán ser la combinación perfecta de batalla, pero ese bastardo jamás hace batalla limpia. Sigo creyendo que debimos llevar a San Bartolomé a por él…-

-Sí, pero el traidor se encuentra solo, y los Santiagos no son tan lentos ni estúpidos. Además, Bartolomé está…-

-Estarán bien. En cuanto ese maldito pague por sus pecados, ya podremos comenzar la expansión hacia el otro lado del mundo.- Miró al encapuchado a la cara con benevolencia.-Nos has servido bien,traidor.

- Que idiotas son… Esos tres se encuentran… en una tierra que no les pertenece. ¡La-Larga vida al Re-ey!- Separó del piso, mientras se acercó rápidamente a Pedro con la daga en mano.

Su intención era la de morir intentado terminar con la cabeza de los Hijos, aunque no funcione, puesto que moriría igual. Cosa que no logró al ser empalado por el aguijón de San Juan. En un movimiento rápido, el Osamodas lanzó el cuerpo envenenado hacia el aire, que explotó justo encima de Miguel.

-...-

-Debiste moverte…-Reía el Osamodas.

-Notifícale a su familia sobre su muerte. Después de todo, fuiste tú quien lo mataste…- Respondió Miguel.

-Tendré que hacer 4 cartas entonces, ya me los había comido.- Dijo mientras se alejaba relajadamente del salón.

-Que desastre… y lo peor es que Juan se hace el psicópata depresivo como un niño de 12 años…- Refunfuñaba mientras Pedro se le acercó lentamente, para decirle algo.

-Sí, hueles horrible.- Sonrió Pedro. “Sin ofender”.

Llanuras de Cania.

En las abiertas y oscuras llanuras de Cania, dos entidades creaban un ambiente tenso de batalla que se acentuaba con la neblina. Como dos fantasmas increíblemente ruidosos, los golpes y pisoteadas hacían temblar docenas de metro a la redonda. No era una batalla cualquiera… ni monstruos cualesquiera.

-¡VAAAMOOOS! ¿! Que no me odiabas por arruinar tus sueños, eh iluso!?- Su burla se escuchaba por encima de las fuertes gotas de lluvia, aumentando la intensidad de golpe del gigante.

-¡CÁLLATE!-El tymador usaba la misma neblina para mimetizarse en el ambiente, dificultando el rango de ataque del Feca.- ¡Tienes suerte de que la neblina me este evitando aplastarte el cráneo!

-Que palabras para un“Santo”…-

El tymador comenzó a disparar torrentes de balas contra el gigante, quien las recibía sin mucho daño. Al darse cuenta que no le funcionaba y no le “divertía”, comenzó a materializar armería pesada en sus manos, aprovechando la oscuridad que el mismo había orquestado para acabar con su antiguo compañero.

Pero, extrañamente, Rasfu paró en seco sus intentos de atacar, y se cubrió con las extremidades en posición fetal por el piso, susurrando unas palabras sordas con gran furia. Un aura roja se materializo por un área inmensa de 35 metros, obligando a Judas a retroceder por el infernal calor dentro del área. Rasfu, inmóvil en el centro, no recibía daño alguno, aunque su ropa se había incinerado, junto a su pelaje corporal y a su masa.

-Ese calor es capaz de freírla carne humana en segundos… -Dedujo el tymador, preparando sus armas pesadas y calibrándolas para abarcar más visión.- Incluso desintegró las 29 bombas que deje por el campo…me pasa por usar bombas baratas...- Apuntó sin ninguna pizca de remordimiento.

-Ya que de verdad no te importa el sufrimiento de los demás… Veamos si soportas el tuyo propio.- Aspiró con una voz cavernosa por encima del calor fulgurante del glifo, mostrando su cuerpo completamente armado de placas grisáceas que se le adherían a la piel como un traje de cuero.

El calor del glifo no hacía sino aumentar la efectividad de sus escudos, dándole un aspecto más oscuro y terrorífico. Al igual que esto, la lluvia que caía en las cercanías del glifo se evaporaba, creando una nueva y calorífica neblina. Comenzó a suspirar.

-No puedes dañarme, pero yo si puedo retorcerte hasta que mueras. No dejaré al Mayor el placer de retractarte.-Exhaló abriendo sus ojos, totalmente blancos ahora.

-Ajam si…-Apuntaba el músculo cilíndrico que le colgaba de su entrepierna.- Veamos que tan bueno es tu escudo, actor…

Un misil taladrante viajó rápidamente hacía Rasfu quien, diciendo unas palabras sordas, lo reenvió consuma facilidad, obligando al Tymador a esquivarlo.

-¡Mierr…!- No termino de maldecir cuando noto como una masa oscura de músculos se abalanzaba hacia él a gran velocidad.

Los puñetazos oscuros se abalanzaban contra Judas, quien los esquivaba con poco margen de error. El calor de su cuerpo le dificultaba su propia esquiva, pero así mismo, los movimientos del acorazado Feca eran más lentos. Mientras ocurría la danza infernal, el tymador soltaba bombas de varios colores por el campo fuera del glifo rojo; algunas destruidas por el calor restante o los mismos movimientos de Rasfu y otras llegando a sus puntos.

Judas, tras cierto tiempo de esquiva y al sentirse más cansado, decidió sacar una daga, esperando bloquearlos golpes del gigante. Graso error.

El primer golpe destruyó la daga y dio directo en el antebrazo del Tymador, provocándole un intenso dolor.Seguido a este, nuca, estómago y quijada sufrieron la misma o peor suerte. La quemadura se impregnó en los lugares atacados, mientras que Rasfu le confería aun más golpes y patadas al Tymador, quien los recibía sin posibilidad de hacer algo al respecto. Rápidamente, Rasfu agarró el cuello a Judas y lo levantó más de un metro sobre el suelo, quemándole el cuello en el proceso.

-Es increíble que alguien tan patético como tú… le haga tanto daño al mundo.-Sonreía de satisfacción,mientras se dirigía al glifo con su presa.- Tus acciones irresponsables han causado dolor, desgracia y desesperación a demasiada gente. Te has saltado la justicia como una rata escurridiza, pero ya no más. Por todos… por nuestro Salvador…- Se paró justo al frente del glifo, arremetiendo al Tymador agonizante contra el suelo.

-Mal…dita sea- Un par de explosiones dieron contra la espalda del Feca, quien recibió poco y nada de daño.

-Aun recuerdo los viejos tiempos, en los que teníamos esperanza de que cambiarías. Pude haber sido tu hermano… podíamos estar festejando ahora mismo…-Paró ante el catarro verdoso que se posó en su mejilla.

-Lo único… que recuerdo de ti,es tu bajo a sicote y tu aliento de Bwork…-Balbuceó ante el calor fulminante y la presión del agarre.

Sin decir más, arrojo tortuosamente al tymador hacia el glifo de calor que le avecinaba, esperando a que su carne se rostizara viva, como principio de su castigo. Sin embargo, notó como el cuerpo del Tymador carbonizándose se hacía más pequeño… como una bola,que luego explotó liberando gran cantidad de vapor.

En la misma confusión, Rasfu notó como su armadura se iba deshaciendo prematuramente, a la vez que una gran bala taladro le atravesó el estómago.

-Es extraño que las armaduras sean deshechizables… o que un taladro sea capaz de atravesar un cuerpo tan grande…-Suspiraba Judas en una distancia medio lejana con un botón en la mano.-Veamos que tal las bombas.

En unísono, el estruendo se hizo sonar por toda la llanura de Canias, y la explosión gigantesca provocó un humo visible incluso en la noche oscura, por su aspecto rojizo. La mitad de las caravanas del Reino avistaron la catástrofe y se dirigieron hacia el.

A otro lado, un hombre fornido con una gigantesca espada y un traje de Cruzado vistoso veía sorprendido la destrucción, temiéndose lo peor.

-Alfeo…-Musitó mientras sacabala espada del cráneo de un guerrero del Reino, a la vez que se veía su caravana masacrada.- No puede ser…

En el epicentro de la explosión, que había acabado con todo rastro de planta y había ayudado a cesar la lluvia misma, Rasfu se levantaba con la gran herida en su pecho y el taladro en mano, sin embargo, no pareció haber recibido daño por la explosión. Tampoco Judas.

-¡Que amable! Lanzar una Tregua en vez de una Inmunidad… ¿Me pregunto por qué?-Jugueteaba el Tymador, mientras cargaba sus pistolas y despistando sus heridas y quemaduras.- ¿Será que creías que estaba seguro de la explosión y la Inmunidad es tu carta del triunfo? ¿O…de verdad eres tan idiota como pensaba?

La ira del Feca iba avanzando como un dragopavo sin dueño, rechistando los dientes con fuerza sobrehumana.Juntando las manos, conjuraba una mezcla de fuego, agua y luz, a la vez que el suelo en unos 100 metros se iba agrietando tomando colores muy diversos. El grito de furia se entonaba con la intensidad de las luces.

Las grietas coloridas comenzaban a poseer el suelo debajo de sus pies, creando distorsión y pérdida de control a ambos. Judas comenzó a delibarear y disparar a direcciones cualesquiera con sus pistolas, mientras se movía como si se hubiera drogado con pócimas, cosa normal en el. Sin embargo, Rasfu mantenía mejor la cordura,caminando a rastras hacia Judas, quien se acercaba a él sin notarlo, soltando sus armas.

En cuanto ambos estuvieron cara a cara, comenzaron a golpearse con puñetazos y patadas lentas y distraídas. Judas presentaba una cara de satisfacción aun siendo magullada,mientras Rasfu bajaba su furia para concentrarse más en golpearlo, lo que efectivamente le dio la ventaja. El Feca logró derribarlo, agarrando tortuosamente el taladro para terminar con su vida.

El taladro cayó rápidamente en el cuerpo del Tymador, botando un líquido espeso que salpicó a Rafus, quien comenzó a reír de satisfacción por varios segundos.

Su gozo no duró mucho, pues lentamente se dio cuenta de que el líquido que se posó en su mejilla era oscuro, como aceite. Aun con los glifos de distorsión afectándole, notó como el cuerpo de él hacía como una especie de brea pegajosa.

Al mismo tiempo, sintió una oleada de calor que se atenuó con el aspecto rojizo de aquello que se lo provocaba, su cuerpo se iba incendiando hasta que apagó la insufrible llama con su preciada Inmunidad.

-Qué lástima… ni recibiste daño por ello.- Miró directamente la cara de confusión del Feca al verlo a una larga distancia con un lanzallamas, mientras trataba de darle frente, lo cual no pudo.

-¿Necesitas ayuda?-La cara confundida de Rafus se tornó en desesperación con la cara de un demonio oscuro con el pecho al descubierto. No mejoró cuando la brea comenzó a engullirle los brazos y el ser materializaba una gran arma pesada de varios orificios y gran cantidad de balas.- Salúdame a Yisus de mi parte.

-Perdónenme… hermanos…-Unalágrima surcó su cara hasta terminar en el suelo carbonizado.

Como una nueva lluvia de balas, atravesaban el cuerpo gigantesco y atrapado del Feca, creando un torrente de sangre y metal inmenso. La intensidad del tiroteo aumentaba, así como las carcajadas ahogadas del enmascarado. El Feca había dejado de mostrar signos de vida a los 10 segundos del tiroteo, que se alargó por otros 10. Su cuerpo, lo que quedaba de él, se iba desplomando sin forma, mientras los glifos se iban desvaneciendo rápidamente.

El enmascarado bajó su arma contra el suelo, retirándose la máscara de gas que lo protegía de la posible distorsión, mostrando el rostro de Judas sonriente. A los pocos segundos,avistó como una caravana de guerreros en dragopavos se le iban acercando a gran velocidad, mientras los esperaba placenteramente.

-¡Arriba las manos!-Ordenó el primero mientras lo apuntaba con una linterna natural y pedía un papel con un dibujo en él.- ¿Es usted, Judas Iscariote?

El Tymador miró para los lados sarcásticamente sin levantar las manos.

-¿Yo? Supongo que sí.- Iba caminando sin descuido hacia uno de los dragopavos libres que ellos llevaban.-Aunque no lo fuera, pueden ver que elimine a uno de los apóstoles, así que les conviene creer que sí.

Las miradas de indignación y desprecio no faltaron, pero no tenían de otra. El Rey pedía audiencia inmediata con el ex apóstol. Los guerreros avistaron una persona corriendo a media velocidad hacia ellos con un gran espada en mano, saltando hacia el lugar.

-¡Rápido, vámonos!- Gritó el líder de la caravana, mientras los guerreros obligaban a sus dragopavos a dar lo mejor de sí esta vez.

Todos menos Judas se apresuraban a escapar, quien miró a la cara conocida con satisfacción y burla,susurrando con los labios.

-Pobre Alfeo… su novio no llego a tiempo.- Hizo gesto de inocencia con las manos antes de partir a gran velocidad con su dragopavo.

El Yopuka paró en seco al notar que los dragopavos se encontraban ciertamente cerca de la sede del Reino.Con gran furia fue a ver el cuerpo de su hermano, que era casi irreconocible.

-¿Hermano…?-Buscó respuesta sin esperanza, miró lo único que quedaba de él.

Un rostro ultrajado,adolorido, carbonizado… y triste.

El Yopuka levantó lo que quedaba de él para llevárselo, con la cabeza en alto, recto, se paró por unos segundos. No caían lágrimas de sus ojos, solo la lluvia que volvió a iniciar cayendo en su rostro.

Un rostro que aclamaba por venganza.
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Dengue, Dengue... Are you there? D: ¡continúa esta historia!

Joder, toda la Leonera ha muerto sad 

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Dengue no se si me recuerdes pero soy unas de las personas que reclutaste para aparecer en tu historia xD, disfrute mucho leerla, sigue asi y te veo un buen futuro en la leonera bueno espero poder aparecer en ella :3 un saludo y esta esperando el proximo cap

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