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Aunque los servidores Temporis, los terceros ya, tengan por tema Bonta contra Brakmar, la rivalidad entre la ciudad blanca y la ciudad oscura no es nada nuevo. Lo sabes por las misiones de alineamiento, pero, desde hace muchos años, Amayiro, maestro de armas de la milicia de Bonta, y Oto Mustam, su «alter ego» de Brakmar, mantienen una relación epistolar espinosa… El día antes de Divina Bonta, ¡que empiece la pelea!

Querido Oto:

(O debería decir «pobre tipo», «pobre cosa» o «pobre ser sin atractivo», pero no me daré ese gusto. Tanta familiaridad no es digna de nuestros rangos, que nos dignifican y nos invitan a debatir sobre cuestiones mucho más importantes que nuestras pequeñas personas; sobre todo la tuya, debo decir, que no pareces llegar ni a la altura mínima reglamentaria de un soldado de segunda clase de Bonta, pero vayamos al grano…)

Simplemente, quería enviarte un cordial saludo en este glorioso día de Divina Bonta.

¿La ciudad de Brakmar ha tenido consagrado un día en el Almanax alguna vez? Si no es así, te sugiero con toda la simpatía que puedo tener por ti y por los tuyos «Desgraciada Brakmar», «Derrotada Brakmar» o, mi opción preferida, «Diarreica Brakmar». Creo sinceramente que algo así reflejaría la grandeza de tu ciudad.

Pero no nos vayamos por los cerros de Amakna: ciudad tan miserable nunca tendrá tal honor…

Con esta carta te envío también un calzoncillo y unos calcetines inmaculados. Como ya sabes, en este día festivo los doceros se visten de blanco y claman en las calles «el Bien siempre gana». Como sé que en tu penosa aldea de tres al cuarto la libertad de expresión no se lleva mucho, pensé que, si vistes de blanco bajo tu túnica negra, podrías participar con total discreción en esta exhibición y que, a falta de gritar alto y claro la verdad por tus tristes calles llenas de ignorantes, podrías llorar solo frente al espejo preguntándote por qué no te uniste al bando correcto.

Estoy siendo totalmente sincero contigo. Debe de ser realmente deprimente saber que uno se ha equivocado durante tantos años y que, por descontado, se es demasiado cobarde para cambiar las cosas. Es tan patético… Muchas veces prefiero reírme, ya que, en el fondo, hay cosas peores en la vida. Podrías ser un brakmariano pequeño y feo, por ejemplo. Espera…

¡Que nooo, que te estoy tomando el pelo! No te lo tomes a mal, aunque sé que en Brakmar tenéis la mala costumbre de ver el mal por todos lados.

Ya no sé adónde quería llegar…

Ah, sí, quería darte las gracias. Escribirte me viene muy bien. Es como si me quitara un peso de encima, como si me liberara de la presión a la que me someten mis funciones. Mi pluma escribe sola y, como el mejor tratamiento aniripsa que podamos desear para evaporar la monotonía, sin poder evitarlo, estoy sonriendo. Así que, a pesar de todas tus bajezas y de tus malas intenciones, consigues, a tu costa, hacer el bien a tu alrededor. Por cierto, espero que la milicia de Brakmar lea estas líneas y te encarcele por alta traición. Espiar, secuestrar, torturar y demás es lo que se lleva por allí, ¿verdad? Ja, ja, ja. Te tomo el pelo con el mayor de los respetos, por supuesto.

Te deseo una feliz fiesta de Divina Bonta. Espero de verdad que te guste el regalo que te hago y, sobre todo, que sea de tu talla. He elegido el más pequeño que había…

Un cordial saludo,
AMAYIRO
Maestro de armas de la milicia de Bonta


 



 

¡No te pierdas en unos días la respuesta de Brakmar y de Oto Mustam!


Mientras tanto, deja tus comentarios a favor o en contra de Brakmar, pasa una feliz Divina Bonta y, sobre todo, ¡diviértete con Temporis III!