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La aventura está en su apogeo en DOFUS desde que Pandala luce flamante. Como si la mítica isla del Mundo de los Doce hubiera vuelto en sí después de un largo sueño… Pero no caigas de cabeza en sus nuevas trampas como un yopuka cualquiera: lee primero la visita guiada en seis escalas que te ofrece el Equipo Turist-A. Ya es hora de que te endurezcas un poco… ¡en Tierradala!

Flanqueadas por las florecientes Akwadala y Plantala, las tierras de los tanukis pueden parecer bastante rudas. Aquí, en Tierradala, las piedras se alzan en todos los sentidos, erigiéndose naturalmente como bambús o artísticamente como túmulos. Algunos aventureros, abochornados por tantos símbolos fálicos, se ponen rojos como tomates (salvo que se deba a los potentes rayos del sol).

Cada cual es libre de interpretar el saber hacer de los tanukis… Pero la verdad es no cabe duda de que se esfuerzan por levantar su arte cada vez más alto.

LOS TANUKIS

En cada valle, a la vuelta de cualquier camino y sobre la piedra más pequeña, Tierradala está marcada, tatuada, timbrada por la impronta de estas criaturas que hacen gala orgullosamente de sus hermosos pares de... (¡tanto ellos como ellas!). Basta ver los numerosos surcos marcados en sus tierras: son la huella de estos imponentes paquetes masculinos. Con el tiempo, estos rastros se han acabado convirtiendo en útiles geoglifos. Las hembras no se quedan cortas tampoco con sus pechos, y demuestran ser igual de polivalentes que los machos en la utilización de sus atributos: como pinceles, tambores, paracaídas, escudo, ala deltas, e incluso red de pesca. ¡A los tanukis no les falta imaginación a la hora de optimizar lo que la naturaleza les ha dado!

LA FORJA

Edificada por los pandawas, poco apreciada por el Espíritu de la Roca (que opina que perjudica su obra), la forja está en manos de la afanosa Anataké, maestra de los elementos, capaz de fabricar las hojas más codiciadas y afiladas. Sin embargo, lo que más demanda tiene son sus jarras de cerveza metálicas, famosas por conseguir evitar las resacas.

LAS GRIETAS DEL ALIENTO DE ARCILLA

Este lugar que tanto inspira... ¡también espira! Imagínate una tierra rocosa y agrietada por la que se escapan vapores como si fuera una respiración procedente de las profundidades… ¡Como para dejar boquiabierto a cualquiera! Algunos afirman que este aliento permite ver los espíritus perturbados de los tanukis que no pudieron terminar sus empresas artísticas durante su vida. Otros sostienen que son simplemente vapores alucinógenos si te quedas demasiado tiempo mirándolos.

EL ALFAR

Los tanukis tienen fama de lloverles la suerte a cántaros (hasta tal punto que incluso pueden invocar recipientes en combate) y si hay un lugar donde podrás mear fuera del tiesto sin problemas es en el alfar. Tiestos y zapatiestas, almas de cántaro, boles, bolos y bolas, ¡hay alfarería para todos los gustos! Si no, hay jarrones. Y cuencos. Y botijos. Algunos son de valor inestimable. Tanuha Ping, responsable del lugar, te lo contará mejor que nosotros. Con un poco de suerte, tal vez te cruces con uno de esos artistas pedantes tan cuidadosamente seleccionados… argh… ¿cómo se llamaban? ¿Te acuerdas? ¿De esos que más vale que...? ¡Ah, sí! Los tokape.

MAZMORRA: EL TALLER DE TANUKUI SAN

Durante mucho tiempo, Tanukui San fue conocido por ser el jefe de la mazmorra de los Kitsus. Mecenas de numerosos artistas tanuki, era natural que se mudase para convertirse en el guardián de la mazmorra de Tierradala. ¿Su nuevo proyecto? ¡Fabricar un ejército de soldados de terracota! Primero, porque no tenía ejército. Y segundo, porque el barro, la tierra, las rocas, todas esas cosas son la especialidad de los tanuki. Así mata dos pájaros de un tiro, o de una pedrada en este caso.

UN BARCO PARA LA ISLA DE GROBE

¿Qué es esta isla misteriosamente misteriosa? ¿Una roca? ¿Un cabo? ¿Una península? Sea lo que sea, el barquero de Grobe está a la espera de todos los que tengan un par de cojo… digo narices... ¡que tenga un par de narices! ¡Ja, ja! Mm… Como íbamos diciendo… El pandawa monoexpresivo, dotado de visión monocular, conducirá hasta la isla maldita a todos los que tengan el valor de subirse a bordo de su barco…

¿Quién mejor que un poeta para terminar esta presentación? Damos la palabra a Badiz Mustabante, que resume mejor que nadie la esencia de Tierradala:

«♫ Todo piedras y pedroooolos

Cuánta roca, qué pesadilla

Adiós pobres rodillas y coooodos

Arañados con tanta gravilla… »

¡Hasta aquí nuestro pequeño tour por Tierradala! Nos veremos en el siguiente reportaje, en este caso, de Planta... ¿perdón? ¿Que quieres saber más sobre la isla de Grobe? Ah… Bueno, pues… nos vemos muy pronto para saber más sobre la isla maldita entonces, ¡y la semana que viene descubriremos Plantala!