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¡San Valentón está de vuelta! ¡Ha llegado la hora de darte un atracón con dulces de praliné y atacar a todos los jalatós de tez rosada! Muchas recompensas en el juego.

Había una vez un sram que no tenía piel y se sentía completamente vacío por dentro. No aguantaba más el vacío intersideral que ocupaba el espacio entre sus costillas y solo anhelaba una cosa: llegar a tener corazón algún día. Robar el de sus amigos enterrados, fabricarse uno con plastilina o pedir a una sadida que plantara en él la semilla del amor: lo había intentado todo, pero nada funcionaba. Ninguno de sus intentos para convertirse en un ser animado y amado dio resultado...

Hasta el día en el que oyó decir que un célebre alquimista llamado Otomai había montado un buen pastel. O sea, una bella praliné para ser más precisos. Cocinando cajas de bombones destinadas a animar a los jalatós a reproducirse, había extendido, sin querer, una epidemia cariñosamente transmisible: el sonroseo. Sin pensarlo, el sram se apresuró a contagiarse tragándose un jalató que tenía la enfermedad, esperando que el órgano que tanto deseaba empezase a crecer en él. Fue entonces cuando ocurrió algo inesperado: el sram se enamoró de la jalalínea que estaba a punto de zamparse. Directo al corazón (que todavía no tenía, por cierto), se dijo que, no importaba si estaba vacío por dentro, ya que desbordaba amor por los cuatro costados...

¡Verdugos del corazón y verdugos de los jalatós, el amor toca de nuevo a vuestras puertas!

A partir del jueves 10 de febrero a las 15:00 (hora de París) y hasta el jueves 17 de febrero a las 15:00 (hora de París), excepto en los servidores Temporis que no están incluidos en el evento, ¡los doceros verán la vida y los jalatós de color de rosa! El sonroseo, una maldición causada por una mala experiencia del célebre alquimista Otomai, ha afectado de nuevo a nuestras pequeñas bolitas de lana con patas. Si decides lanzarte sobre ellas, que sepas que acabarás por ostentar, tú también, una tez más rosada que un rollo de papel higiénico de triple capa. Sea como sea, no tengas miedo, hasta ahora no se conoce ningún otro efecto secundario que haya que lamentar.

Rápido, ¡el amor no espera!