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Cuando las fronteras de lo real se oscurecen, cuando pasa algo extraño en el vecindario o unas luces sin explicación se apoderan de los zaaps: ¿a quién llamas? A Fux Milster y Diana Scuelet, ¡nuestros dos agentes del equipo Fenómenos Bizarros y Anormales! Y ¿qué hay más bizarro y anormal que… las anomalías temporales?

Una sombra felina se dibujó en el cristal difuminado de la puerta. Después de pegar, entró provocando un chirrido y sin esperar respuesta.

—¿Milster?

Una sramita pelirroja avanzó por un despacho mal iluminado en el que las pocas ventanas que había en altura indicaban que debía estar en un sótano. Un rayo de luz atrajo la atención de Diana Scuelet hacia un cartel: «¡CREO EN ELLO!», ponía en mayúsculas sobre el dibujo borroso de Papá Nowel caminando por el bosque con una mano extendida como queriéndose proteger de un flash.

—Este dibujo lo realizó con carboncillo hace unas semanas un anutrof llamado Bybo Bahr —afirmó con orgullo Fux Milster, que surgió súbitamente de su escritorio, lleno de convicción, pero con el sombrero torcido—. Estaba volviendo de un local nocturno… ¿sabes? ¿Esas cajas en las que bajan a las minas con la ayuda de una cuerda para trabajar allí toda la noche? ¡En fin! La criatura se tambaleaba por el bosque cuando el anciano la sorprendió. Al momento se sacó un papel y un trozo de carbón del bolsillo para dibuj…

Es un feik, Milster, lo sabe hasta mi abuela.
¿Un «feik»?
Sí, vale menos que un kama con la cara de un dragopavo.
Un «feik», dice… ¡pues YO creo en ello!
Ya lo sé —suspira ella señalando el cartel—. Lo pone ahí… Pero no voy a volver a entrar en una de esas discusiones sempiternas contigo… ¿Qué pasa? Me has dejado un mensaje para que venga a la mayor brevedad porque… (imita las comillas con los dedos y cambia de voz) «Esta vez te juro que es sobre seguro, Scuelet…».


El xelor quedó impasible ante aquella imitación. Se quitó su sombrero para devolverle una forma adecuada y lo reajustó antes de sacar una nueva ilustración de su cajón. Con un gesto, la deslizó sobre la mesa hacia Scuelet, que la detuvo y se puso a mirarla. Representaba a una hipermaga encapuchada con una capa púrpura. Su mirada densa y profunda parecía extenderse, aunque menos que su nariz.

¡Julith!

Efectivamente, Scuelet. La Carnicera de Brakmar.
Pero ¿por qué me enseñas este dibujo?
Es un retrato robot que me han entregado esta mañana. Te lo resumo: ayer por la noche, son las 22:57 cuando Pan Rezo se marea en los alrededores del zaap de Brakmar. El zobal cae de rodillas y tiene la sensación de que, en un abrir y cerrar de ojos, está en un sitio que se parece a Brakmar, sin ser Brakmar. Reconoce el suelo violáceo, las puntas que adornan los edificios, pero hay algo extraño. El lugar parece desierto, todo parece muerto, como si se hubiera detenido el tiempo. Levanta la cabeza. Ahí es cuando se le apareció, imperiosa: su mirada pesa toneladas sobre las espaldas de Pan. No puede moverse. Julith parece estar en su casa, en un mundo en el que aparece como la dueña de todo. Hasta ese momento… hm… desconcertante… que no consigo analizar…
¿Cuál? —preguntó la sram, que parecía por fin cautivada.
Pues mira… Pan me explicó que Julith dio de repente un respingo por una ardilla.
¿¿Cómo??
Estaba persiguiendo una bellota.
Según me contó Pan, ella la carbonizó con un solo movimiento, pero el animal, por lo visto, sobrevivió y se escapó… No sé si esto tiene algún tipo de significado, si es una interpretación del cerebro, una especie de mecanismo de defensa, quizás, ante una situación de terror, o una visión puramente simbólica… En cualquier caso, Pan Rezo se despertó 56 minutos después en el mismo sitio, y ¿a qué no sabes qué?… ¡Se le había parado el reloj en las 22:57! Increíble, ¿verdad?
Y ¿cómo sabía que habían pasado 56 minutos?
… No sé, le habría preguntado a alguien que pasaba por allí.
O a una ardilla… —dijo ella en voz baja.
¿Cómo?
No, nada… ¿Y lo de la bellota? —ironizó la sram.
Ni rastro… —respondió misteriosamente Milster con una inmediatez desconcertante.
¡Era broma, Fux! ¡Me importan un pepino la bellota y la ardilla! Me estás hablando de un zobal que se desmaya y… ¡de una mujer que lleva muerta más de doscientos años!
¡Anda! ¡Yo también pensé directamente en una aparecida! Pero Pan Rezo me miró con extrañeza cuando le pregunté si intentó atravesarla con la mano… Da igual. Si quieres información más detallada, aquí tienes un expediente muy completo que he elaborado acerca de nuestra querida hechicera...

Deslizó un archivador por el escritorio y Diana consultó la primera página:

Nombre: Julith
Nombre: Abigor
Clase: Hipermagos
Actividades: Hechicera, carnicera, guardiana del dofus Ébano, organizadora de sucesos trágicos
Aficiones: El punto y la nigromancia

Fechas clave:

  • A mediados de los 80 (¡los 380!), Julith se graduó como hipermaga, junto con Jahash Jurgen.
  • A finales de los mismos años 80, con su graduado de hechicera y su título de guardiana del dofus Ébano en el bolsillo, trató de destruir Bonta. Pero Jahash, que se había convertido en el guardián del dofus Marfil y en protector de la ciudad de Bonta, no está por la labor: esta destrucción no daría precisamente una imagen muy positiva de su ciudad.
  • El combate entre ambos llevaba 68 días cuando, en el 69.o, un giro en los acontecimientos (ju, ju…) puso fin a este: al parecer, se enamoraron.
  • De esta unión nació un hijo: Joris Jurgen, en el 390 (dato por confirmar: hay incoherencias con respecto a la edad de este… que, al parecer, ¡sigue vivo!)
  • Ese mismo año, Jahash se sacrifica para salvar a Bonta. Las circunstancias de esa desaparición son confusas, pero Julith habría cometido un gran error.
  • Todavía en el 390, Kerubim Crepin recoge a Joris (nótense las mismas incoherencias con este zurcarák que con Joris…)
  • En el 400, la hechicera conocida por el nombre poco alentador de La Carnicera de Brakmar habría regresado de manera sonada, pero las circunstancias y las consecuencias de su regreso parecen todavía más turbias que la última vez.

—Pues sí, parece muy completo… —asintió Diana.

¡Gracias! Al final encontrarás las declaraciones completas de Pan Rezo. El retrato robot lo hizo él…
Qué suerte tenemos de que todos los testigos sepan dibujar tan bien…
¡Sí, ¿verdad?! —respondió Fux con un entusiasmo verdadero, sin percibir el sarcasmo de su colega, que miró hacia arriba—. ¡Venga, a trabajar!


Continuará…

Si deseas investigar también acerca de este personaje, encuéntralo en las siguientes historias:

  • DOFUS – Libro I: Julith: película disponible en DVD y Blu-ray en Ankama Shop
  • DOFUS – Julith y Jahash: manga disponible en Ankama Shop
  • Y más aún

Las anomalías temporales llegan al juego con la próxima actualización Selocalipsis: Resonancia ¡Prepárate!