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Cuando la Gaceta de Amakna puso en primera plana lo que calificó como «el misterio de los zaaps», el director adjunto del equipo Fenómenos Bizarros y Anormales, Retlaw Renniks, convocó a sus dos agentes. Era hora de interesarse más detenidamente en las anomalías temporales

Despacho del director adjunto de los Fenómenos Bizarros y Anormales

8:01 h

Fux Milster y Diana Scuelet estaban en el centro de la habitación. Las gafas de Renniks reflejaban las páginas ennegrecidas por todas las notas y datos que habían recopilado los dos agentes del FBA desde que empezó la investigación. Se humedeció el índice y pasó la página del archivador.

—Sentaos, —dijo con un tono neutro.

Milster y Scuelet obedecieron y se sentaron en los sillones, frente a la mesa de su director. Intercambiaron una mirada. Era difícil saber lo que le rondaba por la cabeza a su superior en aquel momento. Sin despegar los ojos del expediente, en un espeso silencio, agarró un periódico y mostró la primera plana. En ella ponía: «Misterio de los Zaaps: ¿a nuestra cuenta y riesgo?».

Después de unos largos segundos solo marcados por el ruido de una página que pasó Renniks, el agente Fux se lanzó:

—¡Está bien el artículo! Resume bastante bien lo que ha estado pasando estas últimas semanas con los portales: testimonios anónimos, descripciones de visiones y demás alucinaciones, teorías… A ver, faltan algunos detalles, pero yo diría que, en conjunto… ¿Qué?

La agente Scuelet lo reprobó con la mirada. Tanto que él casi había conseguido oír «¡Cállate, Fux!».

—Lo que el agente Milster está tratando de decir es que la prensa no tiene un verdadero conocimiento de los hechos y que le es muy difícil entender bien las cosas…

  • ¿Y tú, agente Scuelet? —la cortó Renniks—. ¿Tienes un «verdadero conocimiento de los hechos» y… entiendes bien «las cosas»?

La sram pelirroja se tomó unos segundos para responder: aquello olía a reproche disfrazado, ¡y ella era una entendida en materia de preguntas trampa! El xelor tomó el relevo:

—Hemos interrogado a un testigo clave que nos ha permitido dilucidar las inscripciones del zaap de la bahía de Sufokia…

  • Sí, lo he leído en tu informe, agente Milster: un testigo clave que se os ha escapado, ¿verdad? Y que, al parecer, se ve que es nuestro principal sospechoso, por lo menos con respecto al deterioro del portal. Estamos hablando de ese testigo clave, ¿no?

Fux se giró hacia su compañera y, tapándole la boca ante su superior, susurró:

—¡Alerta! Terreno minado. Es una trampa, Scuelet. ¡Tira una bomba de humo y larguémonos de aquí!

La silla del director adjunto chirrió cuando este se levantó bruscamente.

—A mí también me gustaría estar en otro lugar, agente Milster, pero cuando haya terminado con vosotros, tendré que presentarme ante mis superiores para justificar la utilidad de este servicio y, por ahora, no tengo mucho que darles…

  • Este «servicio» ha recabado pruebas —aseguró Nada—, ha recogido testimonios y ha relacionado sucesos. Incluso para lo inexplicable al final… ¡se encuentran explicaciones!
  • Solo necesitamos un poco de tiempo… —afirmó el xelor.
  • … para plantearnos las preguntas correctas —retomó Diana—, reflexionar, localizar, conectar las pistas y…
  • darle la oportunidad a la verdad de desvelársenosterminó Fux.
  • Yo prefiero decir «de perseguir y de destapar la verdad hasta el final», pero cada maestrillo tiene su librillo —corrigió Diana.
  • Agente Renniks, hemos avanzado en Perceblando gracias a Reki Zenémij, y entiendo que Diana ha seguido la última pista que nos había dejado el zaap de Sufokia: ¿te acuerdas del caso «CAMPEÓN DEL…»?
  • La última entrada después de: «JULITH», «LEORICTUS», «AGONÍA», «DATHURA» y  «PERCEBLANDO» —indicó la sram pelirroja.
  • Es muy probable que se trate del CAMPEÓN DE LA AURORA PÚRPURAaseguró Fux tendiendo el expediente que había redactado la agente Scuelet.

 

*****

La Aurora Púrpura

Este suceso nos lo cuenta el historiador y geógrafo Liendródoto (425-480 aprox.), considerado por muchos como el primer historiador del Mundo de los Doce por el impresionante tamaño de su obra. Él observa desde un enfoque más centrado en los hechos, la ciencia y la magia y menos inspirado en las fábulas y en el folclore. Los hipermagos lo apodaron el Miaubuelo de la Historia, estudiaron sus relatos y extendieron su saber por las escuelas. Hoy en día nos seguimos basando en gran medida en su trabajo, que abarca la historia desde la creación del Reloj de Xelor (0) hasta su muerte (hacia el 480).

Su obra Historias y geografías de nuestro mundo le da un gran protagonismo a la Guerra de las Ciudades, que enfrentó a Bonta y a Brakmar, así como a su primera batalla: la Aurora Púrpura.

He encontrado pistas que apuntan a la presencia de un Campeón de la Aurora Púrpura:

 

La madrugada del 12 de septango del año 26 era fría, y la luz apenas lograba atravesar las tinieblas. Los puestos avanzados bontarianos que mantenían los caballeros de la Orden del Corazón Valiente estaban blancos debido a la helada, y los centinelas, aletargados por el frío temprano. Aunque agrupados alrededor de los braseros, no conseguían entrar en calor. El bosque, que normalmente comenzaba a resonar con cientos de sonidos diferentes a esa hora matinal, habría permanecido bajo un total silencio si no hubiese sido por aquel grito que se oyó varias veces durante la noche. Los centinelas, que en un principio no prestaron atención, empezaron a investigar en la oscuridad, allá, hacia el sur: ¡una horda de goblins se abalanzaba sobre ellos! Bonta estaba siendo atacada por los ejércitos de Brakmar.

Mientras una lucha colosal entre el tenebroso Hyrkul y el centauro Menalt podía hacer que se tambaleara la ventaja con cada corte o estocada, otro combate determinante iba a celebrarse a unos kámetros de allí. En efecto, una armada de trools esperaba la señal para surgir del bosque. A la cabeza de esta, Gghrugh demostraba una sangre fría fuera de lo común, casi sobrenatural para una criatura de su especie. Había forjado este carácter en las arenas de Minh. Había sido el campeón indiscutible de estas durante años. Una eternidad burlando a la muerte, anticipando los ataques, desmoronando defensas, sin dejarse llevar jamás por las emociones: la cólera, la pena y el miedo eran los únicos enemigos verdaderos de cualquier combate.

Su misión estaba clara: traspasar el flanco este de la Ciudad Blanca. Simplemente estaba esperando a que las oleadas de monstruos de su amo Hyrkul repelieran meticulosamente las tropas de Bonta para que estas se reunieran delante de él. Una vez acorraladas, solo tendría que lanzar a su horda para atacarlas en un tercer frente y vencerlas.

Y llegó ese momento. Levantó la mano. Detrás de él los trools sedientos de sangre babeaban. Un zumbido se alzó en la noche. Cerró el puño y la cohorte se precipitó con la mayor de las rabias. Los gritos de terror seguidos de los de dolor se mezclaron con las risas siniestras de los trools. Gghrugh avanzaba tan rápido que sus oponentes apenas parecían frenarlo en su carrera. Con la fuerza de su mandíbula y de sus puños, asestaba golpes mortíferos a diestro y siniestro, agarraba por las piernas o por los brazos a sus adversarios para chocarlos unos con otros, propiciando él solo un avance prodigioso hasta alcanzar las puertas de Bonta.

Tan pronto como lo hizo, golpeó los batientes de madera e hierro forjado. Una y otra vez. Hasta que crujieron. Hasta que lo interrumpieron unos gritos de dolor que, esta vez, parecían venir de su bando… Una marea blanca diezmaba de repente a sus aliados. La de los fantasmas de la Orden del Corazón Valiente caídos en combate. ¿Por obra de qué milagro? No lo sabía. Pero, una vez más, ni el miedo ni la duda lo invadieron. Se puso a golpear más fuerte todavía las puertas de la Ciudad Blanca. Una y otra vez. Hasta que los crujidos se convirtieran en brechas. Hasta que sus puños se cubrieran de sangre. Detrás de él, sus hermanos caían bajo los golpes cortantes de la marea blanca, él mismo sufría numerosos cortes, pero siguió forzando las puertas de Bonta.

Hyrkul tocó retirada. Bonta acababa de salvarse por poco. Aunque un luchador de Brakmar había seguido repiqueteando. Uno de ellos —el único de ellos— había conseguido penetrar en la Ciudad Blanca. Los fantasmas lo habían cortado, lo habían acribillado a cuchilladas. Sin embargo, cuando el astro del día aparecía por fin en el horizonte, en una aurora púrpura, Gghrugh había ganado su combate.

En Brakmar se honró a este trool y se le rindió un culto heroico durante muchos decenios. Lo llamaban el Campeón de la Aurora Púrpura.

 

*****

 

Cuando el director adjunto Renniks terminó de leer el relato, levantó la mirada, siempre insondable, abrió un cajón y sacó la ilustración de un trool imponente.

—Esta es la última criatura que se ha dejado ver cerca de un zaap según los últimos testimonios…

Continuará…

Si deseas investigar también acerca de este personaje, encuéntralo en:

  • DOFUS MMORPG: la misión de Selocalipsis: Resonancia

 

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