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Aunque las leyendas del Krosmoz ya están bastante asentadas, siempre quedan escépticos que se preguntan sobre el misterio de su origen: ¿qué fue primero, el huevo o el dragón? En cambio, en lo que respecta al origen de la nueva Caja misteriosa que acaba de llegar a la tienda, no cabe duda alguna. Vamos a contarte su historia.

«¡Bong!» El sonido, ese sonido, no mentía: su pala acababa de golpear algo, y ese algo solamente podía ser... Con el corazón latiendo con fuerza, el anutrof posó su herramienta y se enjugó la frente. Se arrodilló despacio y siguió excavando con las manos, cuidadosamente. Unos momentos después, ¡Jonah Mond sacó a la luz el dofus que esperaba! —Meriana no me mintió— murmuró.

Incorporándose a duras penas, con una serie de crujidos que espantaron a una bandada de píos, Mond se giró hacia un feca que lo miraba con aire dubitativo y levantó el dofus con gesto triunfal.

—¿Lo ves, Maclom? ¡Te lo había dicho!— barbotó a través de la barba.

—Escucha, Mond…

—¡No! ¡Me vas a escuchar tú a mí! ¡Hace años que me lancé a esta empresa para llevar a cabo el proyecto científico más ambicioso jamás visto en el Mundo de los Doce! ¡Y tienes delante de las narices la prueba de que yo tenía razón!

—Desde luego, pero…

—¡Cuando consiga hacer eclosionar los dofus primordiales, reuniré a los seis dragones en un parque único en el mundo! ¿Me has oído, Maclom? ¡Único en el mundo! ¡Ese anticuado de Hannibol Smis podrá irse a tomar vientos! ¡Comparado con mi parque, Vulkania parecerá una atracción de la Feria del Trool!

Ante el ímpetu del viejo anutrof, cuyo iracundo rostro cada vez más enrojecido contrastaba con la blancura de su espesa barba y los pocos cabellos que decoraban su redondo cráneo, Ain Maclom intentó calmar los ánimos. Con voz suave y conciliadora, retomó la palabra.

—Te entiendo, Mond, pero…

—¡Habla más alto, soy duro de oído!

—Verás, lo que me inquieta es lo mucho que has tardado en encontrar este dofus. A este ritmo, te hará falta como poco una docena de años para reunirlos todos. Y, me vas a perdonar, pero ya no eres ningún chaval…

Jonah Mond se quedó helado, con la boca de par en par, petrificado por el estupor. A medida que iba siendo consciente de las implicaciones de lo que acababa de oír, sus rasgos empezaron a hundirse y su cuerpo parecía encogerse poco a poco. Cayó sentado al suelo, con cara derrotada. El feca le puso la mano sobre el hombro.

—Lo siento mucho, Mond. Era un proyecto magnífico, pero replicar los dragones…

Un destello atravesó los ojos de Mond, que se levantó bruscamente.

—¿Qué has dicho?

—Tranquilízate, Mond, no pretendía…

—¡No, no! ¿Qué es lo que acabas de decir sobre los dragones?

—Eh… He mencionado replicarlos, creo…

—¡Pues claro, cómo no! ¡Maclom, eres un genio!

Ante la mirada incrédula del feca, Mond agarró su merkasako y se puso a buscar en él febrilmente, sacando objetos variopintos que lanzaba sin cuidado a diestro y siniestro: un pico, un cofre, una prensa de kamas (absolutamente ilegal), un perchero, un paraguas (que a todas luces perteneció a una tal Mari Pumpkin), un yunque, un set Esepecuerre (recuerdo de un lejano imperio bastante desconocido), y… ¡un animal extraño que puso patas en polvorosa!

—¿Qué puñetas era eso?— exclamó Maclom.

—¡Un mapache!

Rayos, era un espécimen único... Por lo visto proviene de una región llamada Prados verdes, pero nadie sabe dónde se encuentra... ¡Ah, aquí está!

El anutrof esgrimió una obra encuadernada cuya portada, para sorpresa de Ain Maclom, mostraba una sram un poco desnuda...

—Ejem... No, no es esto.— maculló Mond zambulléndose de nuevo como si nada en las entrañas de su merkasako. No es mío... No sé de dónde habrá salido... Nunca lo había visto... Ah... Ahhh... ¡Lo tengo!

Mond sostenía un ejemplar desgastado de la revista Krosmoz Today. En la portada, un título sensacionalista: «El origen de los dragones – Lo que nos quieren ocultar – Las revelaciones del Mago de Zo». La hojeó rápidamente hasta la página que buscaba.

Emocionado, gritó a Maclom.

—¡Escucha esto! Desde que el reloj de Xelor… bla bla bla… creación de los dofus… bla bla bla… creado por un dragón… ¡Aquí! Escucha: las réplicas de estos dofus... ¿Has oído, Maclom? ¡Las réplicas!... también fueron creadas en el plano material… bla bla bla… El número de réplicas que existen en el mundo es incierto… etc. etc. ¿Entiendes lo que quiere decir esto?

—Pero… No lo dirás en seri…

—¡Las réplicas! ¡No necesito los dofus primordiales! ¡Me basta con conseguir unas réplicas! Sí, son dofus menos poderosos, ¡pero qué más da! ¡Tendré mis dragones! ¡Podré replicarlos hasta el infinito y crear tantos grupos de seis como quiera! ¡Y los soltaré en el Mundo de los Doce! ¿Me has oído, Maclom? ¡Se extenderán por todas partes!

—¡Vamos, Mond, piénsalo! Sabes de sobra que esa explicación es muy controvertida. ¡El propio Mago de Zo desmintió ser el autor de ese artículo!

—¿Pero qué estás diciendo?

—No es más que una teoría entre otras, y desde luego no la más fiable. Con mayor motivo si está publicada en una revistucha como Krosmoz Today

—Me cansas, Maclom. No se puede hablar contigo. ¡A la porra! Ahora déjame, que tengo que hacer.

Y así, sin ser consciente de ello, Jonah Mond acababa de sentar las bases de lo que se convertiría en… la Caja misteriosa de dragones!

La Caja misteriosa de dragones

¡Esta increíble Caja misteriosa está disponible solamente desde hoy hasta el domingo 03 de marzo (hasta las 23:59, hora DOFUS) en la tienda!

Con ella, te llevarás uno de los siguientes elementos.

La Caja misteriosa de dragones cuesta 1,60 € o 1800 OG la unidad. También puedes multiplicar tus probabilidades con los lotes siguientes.
 

6 cajas misteriosas: 7,95 € o 9000 OG (1 Caja = 1,32€ o 1500OG)

13 cajas misteriosas: 15,50 € o 18 000 OG (1 Caja = 1,19€ o 1385OG)

28 cajas misteriosas: 31,50 € o 36 000 OG (1 Caja = 1,12€ o 1285OG)

60 cajas misteriosas: 63,50 € o 72 000 OG (1 Caja = 1,05€ o 1200OG)